Toda una sociedad se movilizó en el día de ayer por una consigna que no reconoce color político ni ideología porque se sustenta en una realidad dolorosa que padecen muchas mujeres en silencio.
Lo de ayer fue un acto de coraje para muchas mujeres que estuvieron y dieron su presente en la plaza San Martín y en tantas plazas de la Argentina porque llevaron a cuestas su dolor y experiencia.
Como los Coroneles portugueses y su revolución del clavel, las mujeres ayer gestaron la revolución de la rosa, como la Rosa del Principito con pétalos aterciopelados y sus espinas como garras.
Parte del Aire de esta "revuelta" por la dignidad se apoya en el cansancio de cientos de casos de femicidio y también en la preocupación por lo que pasa en nuestra sociedad, en las relaciones interpersonales.
Esas mujeres, acompañadas por otras mujeres y también por hombres, dignificaron la condición de ciudadano y tomar el valor de decir basta, ni una menos.
Lo de ayer fue un acto de coraje para muchas mujeres que estuvieron y dieron su presente en la plaza San Martín y en tantas plazas de la Argentina porque llevaron a cuestas su dolor y experiencia.
Como los Coroneles portugueses y su revolución del clavel, las mujeres ayer gestaron la revolución de la rosa, como la Rosa del Principito con pétalos aterciopelados y sus espinas como garras.
Parte del Aire de esta "revuelta" por la dignidad se apoya en el cansancio de cientos de casos de femicidio y también en la preocupación por lo que pasa en nuestra sociedad, en las relaciones interpersonales.
Esas mujeres, acompañadas por otras mujeres y también por hombres, dignificaron la condición de ciudadano y tomar el valor de decir basta, ni una menos.

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