"Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones" dice la letra de la canción de Silvio Rodriguez y sería bueno que este anhelo se extienda a los miles de hombres que dejaron su hombría el día que alzaron su mano.
Porque la piel es el órgano sensible más grande y a través de ella nos contactamos con el afuera y muchas veces lo que fueron caricias se transforman en golpes que dejan marcas para siempre.
Así como para las mujeres la pasión se disemina muchas veces a través de la palabra, muchos hombres se apasionan por el fútbol que por estos momentos pasa un trago amargo en todo nivel.
Parte del Aire de las pasiones que nos motivan, a veces, cuando se exceden, se convierten en algo opuesto, en un padecimiento que en vez de liberarnos nos aprisiona y nos torna esclavos de eso que abrazamos.
Muchas mujeres ni siquiera pueden darse cuenta de eso que las atrapa porque confunden sacrificio con pasión y como hojas al viento ceden a las manipulaciones de los violentos que las victimizan.
Porque la piel es el órgano sensible más grande y a través de ella nos contactamos con el afuera y muchas veces lo que fueron caricias se transforman en golpes que dejan marcas para siempre.
Así como para las mujeres la pasión se disemina muchas veces a través de la palabra, muchos hombres se apasionan por el fútbol que por estos momentos pasa un trago amargo en todo nivel.
Parte del Aire de las pasiones que nos motivan, a veces, cuando se exceden, se convierten en algo opuesto, en un padecimiento que en vez de liberarnos nos aprisiona y nos torna esclavos de eso que abrazamos.
Muchas mujeres ni siquiera pueden darse cuenta de eso que las atrapa porque confunden sacrificio con pasión y como hojas al viento ceden a las manipulaciones de los violentos que las victimizan.

Comentarios