Cinco años se cumplen hoy tras la promulgación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, producto de infinidad de foros de discusión, debates en las comisiones parlamentarias y universidades.
La ley, que reemplaza la vieja ley de comunicación de la última dictadura cívico militar, establece las condiciones para la aparición de nuevos canales de comunicación y de difusión.
La posibilidad de que organismos sociales, comunitarios, estén contemplados en el marco regulatorio, es un avance en la libertad de expresión, desmopolizando el acceso a la palabra y los medios.
Parte del Aire de estos cinco años en que se puso en funcionamiento la AFSCA, el ente de control que establece la ley y la aplica, la adecuación plantea una disputa en torno de la libertad.
Los opositores a la implementación de la nueva ley aseguran ver amenazada la libertad de expresión, los que apoyan la ley, señalan que los intereses económicos confunden libertad de expresión con libertad de empresa.
La ley, que reemplaza la vieja ley de comunicación de la última dictadura cívico militar, establece las condiciones para la aparición de nuevos canales de comunicación y de difusión.
La posibilidad de que organismos sociales, comunitarios, estén contemplados en el marco regulatorio, es un avance en la libertad de expresión, desmopolizando el acceso a la palabra y los medios.
Parte del Aire de estos cinco años en que se puso en funcionamiento la AFSCA, el ente de control que establece la ley y la aplica, la adecuación plantea una disputa en torno de la libertad.
Los opositores a la implementación de la nueva ley aseguran ver amenazada la libertad de expresión, los que apoyan la ley, señalan que los intereses económicos confunden libertad de expresión con libertad de empresa.

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