"Uno cosecha lo que siembra" dice el refrán y muchas veces esta sentencia no es tenida en cuenta en el diario vivir, en nuestras relaciones cotidianas, ocasionales o electivas, con aquellos que nos rodeamos.
El legado sería como un conjunto de resultados, de cosas que se han obtenido, de enseñanzas que se han "capitalizado", un resumen de lo que dejamos, de lo que cosechamos.
Al final de nuestras vidas el legado es como ese resabio, una síntesis de lo que fuimos para nosotros mismos y para los demás: algo que muchas veces queda señalado en los epitafios.
Parte del Aire de estos tiempos agitados y a veces sin rumbo, lo que queda para las generaciones futuras, pareciera diluirse en un puñado de actitudes que tienen poco contenido en valores.
Que al Centro de Formación Laboral Nro 1 le colocaran el nombre Julio César Gioscio habla del reconocimiento al legado de un hombre que como tantos otros, se preocupó y ocupó por su ciudad.
El legado sería como un conjunto de resultados, de cosas que se han obtenido, de enseñanzas que se han "capitalizado", un resumen de lo que dejamos, de lo que cosechamos.
Al final de nuestras vidas el legado es como ese resabio, una síntesis de lo que fuimos para nosotros mismos y para los demás: algo que muchas veces queda señalado en los epitafios.
Parte del Aire de estos tiempos agitados y a veces sin rumbo, lo que queda para las generaciones futuras, pareciera diluirse en un puñado de actitudes que tienen poco contenido en valores.
Que al Centro de Formación Laboral Nro 1 le colocaran el nombre Julio César Gioscio habla del reconocimiento al legado de un hombre que como tantos otros, se preocupó y ocupó por su ciudad.

Comentarios