Los usos y costumbres son tan volátiles que lo que antes podía conocerse como un autorretrato, hoy se lo denomina selfie y la tecnología en esto juega cada vez un rol preponderante.
Instantáneas de encuentros fugaces, testimonios de situaciones nunca antes retratadas y la posibilidad de registrar desde un intento de soborno hasta el momento último de nuestra vida.
Los celulares llegaron para quedarse y cada vez más nos vemos atravesados por la potencialidad de los servicios que presta: desde el mensaje de texto hasta la foto testimonial.
Parte del Aire de nuestras vidas comienzan a tener un ritmo vertiginoso y la foto de ayer, hoy caducó con cada selfie que obtenemos y compartimos en las redes sociales.
Porque lo importante es aparecer y ganar adhesiones, me gusta, como si necesitáramos de esas palmaditas en la espalda para saber que valemos lo que otros nos dicen que valemos según el ranking de visitas.
Instantáneas de encuentros fugaces, testimonios de situaciones nunca antes retratadas y la posibilidad de registrar desde un intento de soborno hasta el momento último de nuestra vida.
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Parte del Aire de nuestras vidas comienzan a tener un ritmo vertiginoso y la foto de ayer, hoy caducó con cada selfie que obtenemos y compartimos en las redes sociales.
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