Que la justicia tarda y es lerda es una verdad
vox populi pero muchas veces, cuando llega, tiene el poder de redimir heridas y
traer alivio a quienes padecieron injustamente.
Que los involucrados en la desaparición de
Marita Verón, absueltos por un tribunal en Tucumán amparados, vuelvan a ser
juzgados y condenados es un hecho, en principio, particular.
La lucha de Susana Trimarco, la madre de
Marita, se ve coronada con el juzgamiento a los responsables de una red de
trata de personas y prostitución donde cayó Marita Verón.
Parte del Aire de estos hechos motivan a
continuar creyendo en la
Justicia y desalientan la tendencia a la justicia por mano
propia, la venganza y el ojo por ojo.
Con todas las pruebas, en proceso justo, con
posibilidad de defensa, los acusados, reciben su condena en el marco de la
institucionalidad, gracias al tesón de Susana y muchas madres del dolor.

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