La cita era para las 12 en punto en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación donde todos los legisladores nacionales junto a los gobernadores, funcionarios del gobierno nacional y algunos representantes de las naciones de América del Sur junto a militantes en los balcones y en la plaza esperaban las palabras de apertura de la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.
La demora fue de apenas unos minutos, mientras se podía apreciar el marco de público en la plaza de los Dos Congresos y la llegada de algunos referentes políticos de la oposición como del gobierno.
Llegó flanqueada por el presidente de la cámara de Diputados, Julian Dominguez y el presidente del senado, el vice presidente Amado Bodou y desde las tribunas los aplausos arreciaron el recinto colmado de legisladores.
"La economía ha vuelto a crecer" enunció y en las próximas dos horas y media, casi, desplegó su retórica, acompañada de datos concretos volcados en cuadros sinópticos que aportaban cifras para contrastar con la realidad y los hechos: apoyando más de diez años de gobierno kirchnerista y realizando un contrapunto con el año 2012 y las posiciones y discursos de la oposición y los medios hegemónicos que han, muchas veces, atacado directamente los pilares de las políticas gubernamentales.
Fue desglosando, parte por parte, los ítems de algunos sectores y medidas de gobierno en función de los logros. Respaldada por números que sustenta el rumbo tomado hacia un país industrializado, porque, señaló, "se cayó el mundo" y es necesario "mantener el consumo interno para seguir sosteniendo el mercado interno".
El escenario internacional fue, en varias partes del discurso, el telón de fondo donde contrastar las medidas tomadas y también donde comparase: "Argentina no reprimarizó su exportación" como otros paises de la región y también es necesario consolidar "alianzas estratégicas regionales" dijo ella.
Remarcó en un buen tramo de su discurso la cuestión energética y sostuvo, con datos de organismos internacionales que la Argentina "es la cuarta reserva del mundo en petroleo shale y la segunda en gas shale". Así mismo destacó la falacia del autoabastecimiento energético de la Argentina durante los primeros años del siglo XXI: "dado que no había consumo" en aquellos años. Destacó también la política de nacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
Todo se resume a dos cuestiones: por un lado las políticas de emponderación de los argentinos a través de las políticas de inclusión social y mejoramiento de las condiciones de acceso a bienes y servicios sostenido por el consumo interno.
Por otro lado la demostración cabal y fehaciente de que, en estos diez años de gobierno, el Estado no es el gigante bobo, "como nos quisieron convencer", sino que "es más o tan eficiente como los privados" en la gestión administrativa. A los hechos se remitió con Aerolíneas Argentinas, el trabajo de la Anses, el ministerio de Desarrollo Social, las obras públicas llevadas a cabo por el ministerio de planificación y cada una de las acciones y decisiones tomadas soberanamente por el Estado Nacional.
Algunos momentos emotivos hubo en este sábado primero de marzo en el marco de la apertura del período 132 de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional: una clara y contundente al marcar la posición del gobierno argentino de apoyar la democracia en Venezuela; otro el recuerdo de "el" y la cita de parte de "su" discurso ni bien asumió aquel 25 de mayo de 2003.
No quedaron aspectos sin remarcar ni cuestiones coyunturales sin ser abordadas, como el tema de las paritarias y las negociaciones con los gremios docentes: un tema áspero propuesto por el propio gobierno en la negociación nacional y que seguramente va a traer cola: el presentismo.
Otro tema ríspido: las portestas callejeras y el derecho de unos, por protestas y el de otros por circular libremente.
Cerca de dos horas y media con un discurso que incluso apeló a la política y el reconocimiento de algunos gestos de partidos de la oposición, como el radicalismo y la defensa de la democracia.
Un nuevo ciclo comienza, habrá que transitarlo con el compromiso de todos los argentinos.
La demora fue de apenas unos minutos, mientras se podía apreciar el marco de público en la plaza de los Dos Congresos y la llegada de algunos referentes políticos de la oposición como del gobierno.
Llegó flanqueada por el presidente de la cámara de Diputados, Julian Dominguez y el presidente del senado, el vice presidente Amado Bodou y desde las tribunas los aplausos arreciaron el recinto colmado de legisladores.
"La economía ha vuelto a crecer" enunció y en las próximas dos horas y media, casi, desplegó su retórica, acompañada de datos concretos volcados en cuadros sinópticos que aportaban cifras para contrastar con la realidad y los hechos: apoyando más de diez años de gobierno kirchnerista y realizando un contrapunto con el año 2012 y las posiciones y discursos de la oposición y los medios hegemónicos que han, muchas veces, atacado directamente los pilares de las políticas gubernamentales.
Fue desglosando, parte por parte, los ítems de algunos sectores y medidas de gobierno en función de los logros. Respaldada por números que sustenta el rumbo tomado hacia un país industrializado, porque, señaló, "se cayó el mundo" y es necesario "mantener el consumo interno para seguir sosteniendo el mercado interno".
El escenario internacional fue, en varias partes del discurso, el telón de fondo donde contrastar las medidas tomadas y también donde comparase: "Argentina no reprimarizó su exportación" como otros paises de la región y también es necesario consolidar "alianzas estratégicas regionales" dijo ella.
Remarcó en un buen tramo de su discurso la cuestión energética y sostuvo, con datos de organismos internacionales que la Argentina "es la cuarta reserva del mundo en petroleo shale y la segunda en gas shale". Así mismo destacó la falacia del autoabastecimiento energético de la Argentina durante los primeros años del siglo XXI: "dado que no había consumo" en aquellos años. Destacó también la política de nacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
Todo se resume a dos cuestiones: por un lado las políticas de emponderación de los argentinos a través de las políticas de inclusión social y mejoramiento de las condiciones de acceso a bienes y servicios sostenido por el consumo interno.
Por otro lado la demostración cabal y fehaciente de que, en estos diez años de gobierno, el Estado no es el gigante bobo, "como nos quisieron convencer", sino que "es más o tan eficiente como los privados" en la gestión administrativa. A los hechos se remitió con Aerolíneas Argentinas, el trabajo de la Anses, el ministerio de Desarrollo Social, las obras públicas llevadas a cabo por el ministerio de planificación y cada una de las acciones y decisiones tomadas soberanamente por el Estado Nacional.
Algunos momentos emotivos hubo en este sábado primero de marzo en el marco de la apertura del período 132 de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional: una clara y contundente al marcar la posición del gobierno argentino de apoyar la democracia en Venezuela; otro el recuerdo de "el" y la cita de parte de "su" discurso ni bien asumió aquel 25 de mayo de 2003.
No quedaron aspectos sin remarcar ni cuestiones coyunturales sin ser abordadas, como el tema de las paritarias y las negociaciones con los gremios docentes: un tema áspero propuesto por el propio gobierno en la negociación nacional y que seguramente va a traer cola: el presentismo.
Otro tema ríspido: las portestas callejeras y el derecho de unos, por protestas y el de otros por circular libremente.
Cerca de dos horas y media con un discurso que incluso apeló a la política y el reconocimiento de algunos gestos de partidos de la oposición, como el radicalismo y la defensa de la democracia.
Un nuevo ciclo comienza, habrá que transitarlo con el compromiso de todos los argentinos.

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