como partes aisladas en lugar de lo que
realmente son: “unidades de un sistema fluvial
que integrado funciona
equilibradamente”.
Cuando se canaliza o
rectifica un río como el Luján, típico de llanura, se aumenta la
velocidad de las aguas
y se altera toda su dinámica, se pierde su capacidad de esponja y
aumenta la erosión del
terreno, se altera su flora y fauna, etc. El dragado devuelve a las
aguas los
contaminantes que se han ido depositando en los barros a lo largo del tiempo.
Pero lo más grave es
que deja intactas las causas que originan el problema, ya que
continúan las
urbanizaciones y otras modificaciones que las mismas autoridades permiten.
Es como si ante un
problema de colesterol en las arterias, el doctor nos dijera que las
“rectifiquemos” o
hagamos un by pass. ¿Por qué no probar primero con una “dieta” libre
de urbanizaciones en
lugares prohibidos? ¿Por qué no realizar ORDENAMIENTO
AMBIENTAL DEL
TERRITORIO que considere la aptitud de cada suelo para diferentes
actividades, en vez de
dejar el territorio en manos de la especulación inmobiliaria? ¿Por
qué gastar sumas
millonarias en costosas obras de rectificación (que pagamos todos los
ciudadanos) cuando lo
realmente sensato es que los Municipios de la cuenca, la
Autoridad del Agua, el
Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible y el Misterio de
Infraestructura
“rectifiquen” su decisión de seguir permitiendo estas urbanizaciones?
También es prioritario
que se detengan las obras de este tipo que se encuentren en curso,
se restaure y
compensen los daños producidos.
Aprendamos a respetar
al río otorgándole su propio espacio: cauce y planicie de
inundación le
pertenecen por igual, porque es el dibujo que realizó por milenios.
Nos evitaremos los
enormes costos ambientales como la pérdida de recursos naturales y
de servicios que nos
aporta la cuenca (el agua superficial y subterránea, la calidad de aire,
su flora y fauna, sus
propiedades depuradoras de aguas y de control de crecidas, etc.). Y
también los sociales,
pues muchos pobladores no tienen agua para consumo diario,
resultan inundados por
las alteraciones del relieve que generan y corren el riesgo de
perder su forma de
vida tradicional.
Volvemos a decir, como
en el 2012: “La solución solo será posible realizando un trabajo
interdisciplinario y
articulado entre las distintas áreas de gobierno y de la sociedad,
contando con la
voluntad política para llevarlo adelante”
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