Hay una película del neorrealismo italiano que
es una enseñanza sobre la vida misma: “el ladrón de bicicletas”, un film de Vittorio
de Sica, basada en una novela de Luigi Bartolini.
Tras las peripecias del protagonista por
recobrar su bicicleta robada y ante la impotencia de recibir justicia, intenta robar
una bicicleta y por poco termina en la cárcel.
El reclamo de justicia es un hecho justo,
muchas veces las condiciones de recibirla, un camino escabrozo; no por algo
existe el dicho popular“la justicia es lenta”.
Parte del Aire de estos tiempos confusionantes,
donde se proclaman posturas a favor o en contra de la reforma del Código Penal,
el debate permite dirimir lo blanco de lo negro.
Y hablando de bicicletas, la protesta docente
de ayer agudizada por el ingenio, pone en la sociedad el tema de la remuneración
justa en una escala de valores para el debate.

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