Dicen que la infancia es la edad de la
inocencia y para aquellos que hemos crecido mirando sus películas en blanco y
negro, ella, Shirley Temple es la imagen viva de la inocencia.
Ayer a los 85 años de edad falleció de causa
natural, rodeada de sus familiares, ella, uno de los íconos del cien
holywodense de la época de oro: años 30, 40.
Películas como “Ojos cariñosos” o “Pobre niña
rica” son algunas de las obras maestras del cine donde Shirley atrapa por sus
ojos, su risa diáfana y sus rizos de oro.
Parte del Aire del imaginario colectivo guarda
en el arcón de los recuerdos, figuras que quedan estampadas para siempre como
el reflejo de lo inmaculado, la inocencia.
Shirley Temple es uno de esos íconos que quedarán
para siempre como la niña ideal, frágil y etérea en el imaginario social que
aspira a es mundo ideal.

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