La tecnología llegó para quedarse, dicen
muchos. La tecnología es la panacea del siglo XXI, apuestan otros.
Lo cierto es que cada vez nos acostumbramos más
a vivir acompañados de esos artefactos que, como prolongaciones de nuestro
cuerpo, hacen que habitemos nuestro espacio de manera intermediada.
La tecnología nos ayuda, pero muchas veces nos
aisla: una paradoja tecnológica de este siglo que comenzó no hace mucho.
Los aires acondicionados, el televisor, las
computadoras, los vehículos, los teléfonos celulares, nos brindan una serie
infinita de comodidades.
Parte del Aire de la ideología tecnológica es
la bandera del confort: estar casi en el mejor de los paraísos posibles gracias
a un sin número de artefactos que crean un medio ambiente humanamente felíz.
Pero si por un segundo nos detuviéramos a
pensar: qué sostiene tanta parafernalia de avanzada, tantos electrodomésticos,
quizás encontremos que la naturaleza está ahí, al alcance de la mano. De vez en
cuando está bueno realizar un vuelo a ciegas.

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