HCD Mercedes

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Editorial 05/02/13 : Escraches.


El origen de la palabra se remonta al lunfardo, otros dicen que viene del genovés, lo cierto que el escrache se puso al orden del día desde la agrupación HIJOS para denunciar a aquellos genocidas que andaban libremente por las calles, sin juicio ni castigo.

Escrachar es denunciar, es poner en evidencia la impunidad de aquellos que cometieron delitos.

Pero también el escrache ha adquirido un sesgo de intimidación, de amedrentamiento, una manera de señalar y acosar públicamente.

Los recientes “escarches” a funcionarios públicos, los insultos a envestiduras públicas, buscan más que señalar, ensuciar, denigrar, amedrentar: que un funcionario viaje en un medio de transporte público es repudiable?

La distancia entre los funcionarios, la burocracia, y los ciudadanos muchas veces fue un abismo. Ejemplos en la historia sobran: los cortesanos eran parte de un mundo aparte.

Podría pensarse que el escrache es una acción que busca visibilizar, poner a la vista de todos, una falta. Mostrar que el rey está desnudo como el cuento de “el nuevo traje imperial” cuando todos hacen como si no lo vieran.

Parte del Aire de estas acciones, reacciones “ciudadanas” son indicativos de varias cuestiones, una, que del otro lado del juego político no hay una oposición que represente los derechos de muchos.

Lamentable caer en la bajeza. Lamentable resurgir de la crispación. La democracia, nosotros, nos debemos mejores actitudes.

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