Extracto del discurso de la Comisión de Familiares y Amigos de Desaparecidos y Asesinados de Mercedes realizado en el acto del 24 de marzo del 2026 en conmemoración de los 50 aniversario del Golpe de Estado cívico-militar-eclesiástico de 1976. Discurso pronunciado por Patricia Bojorge.
"En el escenario político de la Argentina actual, la cultura del odio es el mecanismo estratégico que el gobierno liberal usa como herramienta de intervención, y está orientado a la desnaturalización del pacto democrático para facilitar la aplicación de planes de ajuste económico, mediante la dominación cultural masiva. La cultura del odio se impone así como un fenómeno socio – cultural con incidencia política, que opera a través de la deshumanización del adversario y la polarización extrema, creando un entorno favorable, donde las medidas drásticas se presentan como la única solución moral frente a un "enemigo" construido discursivamente.
La deshumanización del otro, como estilo de comunicación, sustituye el debate de ideas por agresiones y gritos que se apoyan en el uso términos confrontativos y denigrantes, como "orcos", "zombis", "delincuentes", "cavernícolas", “brutos”, “ignorantes”, “kukas”, “chorros”, “ladrones”, 6 “mentirosos”, “Chilindrina troska”, “empresarios corruptos”… Pululan así, despectivos y vituperios de toda índole, para referirse a la oposición política, a los movimientos sociales, a las organizaciones gremiales o a los críticos del gobierno. Esta retórica discursiva busca despojar de legitimidad a cualquier disenso, presentándolo como una amenaza a la moral del Estado, donde la ciudadanía deja de ver al sistema democrático como un canal válido para sus demandas, optando por la apatía o por la aceptación de liderazgos autoritarios, de partidos que operan al límite de las normas democráticas.
¿Dónde estamos parados como sociedad?
Frente a esta reflexión, se encienden las alertas: ¡Tengamos mucho cuidado con validar y naturalizar el sentido pérfido de la filosofía del sometimiento, desde una construcción donde se rompen los lazos, priman lógicas despolitizantes e individualistas, en donde la soberbia y la intolerancia circulan y se instalan en la esfera de lo público como “una ética de la convicción”, para polarizar a la sociedad, para socavar sus pilares históricos y culturales fundacionales y para imponer el dominio ideológico voluntario, bajo la aceptación de normas y estructuras de sometimiento!
Tengamos bien en claro que “el Odio, es la batalla cultural” con la que el gobierno interviene en nuestro país para golpear con los ventarrones de la intolerancia, marcar la agenda política y facilitar sus planes de ajuste económico.
Este plan de orientación neoliberal, repite un modelo de fracaso ya conocido y aplicado hace 50 años por Martinez de Hoz, que promueve la eliminación de las políticas proteccionistas para la industria nacional, el estímulo de la competencia mediante la apertura de las importaciones, la baja drástica del gasto público, el achicamiento del Estado, la eliminación de subsidios y la privatización de empresas estatales.
La inflación, la devaluación, la desregulación de la economía y la liberalización de precios, son las variables del brutal ajuste, que sacude el equilibrio de las economías familiares ya golpeadas por la falta de empleo y la precarización laboral.
En síntesis estamos transitando los efectos directos de un programa económico de alcance nacional, que promueve la pobreza y profundiza la desigualdad social.
"Hoy, como hace 50 años, nos quieren convencer de que el sufrimiento es necesario. Pero nosotros sabemos, que el hambre no es un error de cálculo: es miseria planificada. Ayer fue para destruir a una generación y sus ideales de cambio; hoy es para entregar nuestra soberanía. ¡No hay Nunca Más sin justicia social!"
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